domingo, 27 de mayo de 2012

La reproducción visual como sinónimo de verdad.

"toda cultura se define por lo que decide tener por real. transcurrido cierto tiempo, llamamos ideología a ese concepto que cimenta todo grupo organizado. Ni reflexivo ni consciente, tiene poco que ver con las ideas. Es una vision del mundo, y cada una lleva consigo un sistema e creencias"

 Regis Debray
"vida y muerte de la imagen, historia de la mirada de occidente"


Hoy en día la reproducción visual se a convertido en el testimonio más fehaciente de la "verdad" tal como describe Regis Debray en su libro; una visibilidad ya no se puede refutar con argumentos, solo se puede refutar con otra visibilidad que reemplace la anterior.

El hecho que la visión sea algo transversal a cualquier origen linguistico, ayuda también, en esta era globalizada, a que la imagen tenga mucha más influencia que la palabra. Lo visual hoy en día se toma por "real", pasando por alto los mecanismos subjetivos que operan detrás del dispositivo tecnologico.

"pero como el mercado fija cada vez en mayor medida la naturaleza y los limites de las representaciones sencibles. mediatizadas como están por industrias, el rasgo de igualdad se transforma y pasa a ser: Invendible = irreal, falso, no válido. Solo lo válido vale, y solo tiene valor lo que tiene clientela." Debray 


Ya no solo es considerado real lo que puede ser reproducido visualmente, si no también aquella reproducción a la que valide el mercado es decir "el público es nuestro juez".

Por otra parte, el mercado al basar su existencia en la competencia y en la disparidad de fuerzas entre quién se sitúa del lado del mero consumidor y quién esta a cargo de ese mercado, hace de una u otra forma prevalecer determinado contenido visual, proponiendo o más bien imponiendo determinado contenido, estableciendo así los márgenes por donde ese "publico" va a transitar. La decición de donde poner esos márgenes va a estar intimamente relacionado con los intereses propios de quién enuncia; ya sea una empresa que publicita determinado producto, o el estado que publicita determinado contenido político.

Y tal como dice Debray en su texto, "no es imposible que, tras el marketing de la verdad y del bien, se instaure un tráfico de lo real", una parte coyuntural del mercado es el poder de compra, si esta realidad sencible se termina de supeditar al mercado, entonces los ricos tendrían el monopolio de la sensaciones "refinadas".

"Lo que no es visualizable no existe" y ante el hecho de que el mercado tiene el monopolio de la difusión, esa inexistencia podríamos decir que es una nueva forma de censura de determinadas perspectivas sobre esta realidad; de otras fuentes de visualidad y de aquellas cosas que no pueden traducirse dentro de los codigos de lo visual.





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